Beyond anarchy 2023

¿Por qué al anarquismo no llega a más gente?

(2023)

 


 

Nota

Presentado como material de debate con motivo del encuentro de Saint-Imier 2023 (19-23 de julio) para celebrar los 150 años del Congreso de la Internacional Antiautoritaria (Saint-Imier, 15-16 de septiembre de 1872).

 


 

Cuando hablo de trabajar por un cambio social a escala global, muchas anarquistas me responden que no es posible, que hace falta masa crítica. A veces les respondo: “para iniciar algo ya estamos tú y yo; comencemos e intentemos que se una más gente”. “Hace falta masa crítica”, responden, como si esa masa fuera algo que fuera a caer algún día del cielo de forma espontánea.

Lo cierto es que el anarquismo, creo que en todo el mundo, sigue siendo una opción residual a pesar de ser tan bonita y liberadora. Dejo aquí mis conclusiones sobre por qué creo que no llegamos a más gente y no avanzamos lo suficiente:

1. Mucha gente no tiene claro qué es ser anarquista. Existen muchas personas que comparten los principios anarquistas sin saberlo. Necesitamos acercarnos a ellas. Otras nos identifican con el caos y las bombas. Hay que cambiar esa imagen.

2. Nos empeñamos en no predicar, en no convencer a nadie. No se trata de intentar imponer nuestra visión a otras personas, pero sí de mostrarles que existen alternativas a la forma establecida de ver el mundo. No me vale la respuesta de "quien quiera información que la busque", porque hay mucha gente que no sabe ni siquiera qué buscar, porque no saben realmente qué es el anarquismo.

3. Predicar el anarquismo no es ir bajo una bandera proclamando distintas teorías. Es aplicar sus principios en todas las facetas de nuestra vida diaria, mostrándolos en cada acción y en cada conversación, en la medida de lo posible, para hacerlos llegar al resto sin necesidad de etiquetarlo.

4. Muchas veces nos quedamos en las palabras. Si el anarquismo se va a quedar en un discurso, no nos sirve para nada. Hay que predicar con el ejemplo. No vale decirle a la gente lo que puede hacer el anarquismo, sino mostrarles lo que hace. Este punto es muy importante. Si las propias anarquistas pensamos que el anarquismo es una utopía, qué sentido tiene nada.

5. Muchas han decidido optar por el anarquismo vivencial (creando comunidades coherentes), pero no les interesa ir más allá de mantener su pequeño paraíso y no quieren "malgastar" fuerzas en intentar un cambio social global que piensan que no es posible. Necesitamos organizarnos y empezar a crear el mundo que queremos nosotras de forma coordinada, de manera que podamos mostrar que aquello de lo que hablamos no es una utopía, sino que se puede implementar. Para todas, no sólo para las hippies que se van al campo. Hemos de creernos que realmente podemos conseguirlo y ponernos a pensar, entre todas, cómo implementarlo y hacerlo avanzar de forma coordinada.

6. Mucha gente tiene miedo a salir de su zona de confort. Se sienten seguras en sus vidas “miserables” o “confortables” (según quién lo mire) mientras tengan cómo llegar a fin de mes y puedan matar sus vacíos vitales consumiendo todo tipo de cosas sin parar. Son aquellas de las que se dice que no quieren cambiar. ¿Cómo llegar a esta gente? Ofreciéndoles alternativas en marcha que tal vez les gusten más que lo que tienen, tal vez no. Pero la gente no se va a mover por cambiar nada cuando tiene una vida “fácil” y carece de una alternativa mejor. Ni tampoco cuando su vida es tan “difícil” que no pueden ver ninguna puerta de salida. Este es un punto complicado.

7. Nosotras mismas no tenemos unidad. En lugar de pensar en la anarquía como finalidad nos enfrentamos entre nosotras acotándonos en uno u otro modelo y perdiendo fuerza, debatiendo si sería mejor el anarcocomunismo, el mutualismo, etc. ¿Qué más da cuál es mejor si al final llevamos años sin poder implementar ninguno de ellos? Hay que pensar en una estrategia global, práctica y adaptada a los nuevos tiempos.                                                                   

8. La sociedad actual no es la misma que la del siglo XIX. Los cambios socioeconómicos han sido muy significativos, por lo que es necesario adaptar el discurso a la nueva situación. Ni siquiera la unidad básica de la estructura social, la familia, es la misma que antes. Ahora prefieren que estemos aún más divididas. Fomentan el individualismo y nos conectan a máquinas que, gestionadas por algoritmos, saben cómo adoctrinar a cada una por separado; y eso les sirve mucho mejor que lo de antes. Las clases sociales tampoco son lo que eran, puesto que la economía se mueve en un mundo globalizado y altamente tecnológico. El problema de base, desde siempre, es el mismo: la capacidad que tienen algunas personas de ejercer poder sobre otras. Los contextos en los que dicha situación se reproduce son distintos.

9. El mundo ha evolucionado a una velocidad sin precedentes en lo referente a la tecnología. A las anarquistas que se manifiestan en contra de la misma, yo les diría lo siguiente:

- Está aquí para quedarse. Por mucho que no nos guste cómo se está gestionando, todas dependemos hoy en día de ella (¿quién no tiene un teléfono móvil?). Y dentro de unos años aún dependeremos más. Por otro lado, yo no veo la tecnología como algo malo en sí mismo. Pienso que, como herramienta al servicio del bien común, puede traer cosas muy buenas que podemos detenernos a analizar, en lugar de negarlas porque sí como principio.

Aquí, yo destacaría dos aspectos:

1. El económico: dentro de poco se van a instaurar las CBDC (Central Bank Digital Currencies) y, a no ser que decidamos volver al trueque (algo "tremendamente práctico y factible"), tendremos que utilizarlas con todo lo que ello implica (quienes controlan las monedas fiat podrían llegar a saber en todo momento lo que hacemos con nuestro dinero e incluso permitirnos hacer con él sólo lo que ellas nos permitan -véase el caso de China y sus experimentos sociales-). Por ello, abogo completamente por aprovechar la tecnología Blockchain para crear nuestras propias herramientas de intercambio (el "dinero" que a las anarquistas les da tanta alergia, pero que todas -o la gran mayoría- usan porque es práctico y necesario en la sociedad actual).

2. El intelectual: si la economía se va a mover por internet y todas vamos a estar interconectadas a redes centralizadas, la realidad va a ser la que ellas nos quieran contar y nuestras posibilidades de actuar van a ser las que ellas nos permitan. Por ello, defiendo la creación de redes descentralizadas en las que podamos intercambiar conocimientos, realizar acciones coordinadas y organizarnos de la forma que queramos con total seguridad, más allá del ámbito de las redes de confianza locales. No hemos de olvidar que antes ellas tenían los tanques y las armas. Ahora, el arma más potente es Internet y está al alcance de todas. También al nuestro.

En resumen:

- Pienso que sí hay que predicar el anarquismo, pero sin necesidad de etiquetarlo. Igualmente, entre nosotras tenemos que actuar como una, más allá de las diferencias no fundamentales que tengamos. Por no hablar de las disputas personales que hacen que se quiebren nuestras relaciones como activistas.

- Hay que ofrecer alternativas para que la gente pierda el miedo a salir de su zona de confort.

- Hay que someter a un análisis riguroso la nueva situación socioeconómica para valorar cómo podemos actuar al respecto en este nuevo escenario.

- Hemos de centrarnos en construir pequeños grupos por todo el mundo e incidir en que se coordinen y se visibilicen.

Que la gente sepa que las anarquistas existimos y que no nos dedicamos solo a debatir, sino que estamos creando una nueva realidad, adaptándonos a cada circunstancia de la mejor forma posible, centrándonos en la práctica, más que en la teoría. La teoría ha de ser el respeto mutuo y el bien de todas, el que nadie tenga poder sobre nadie. Cómo hacerlo dependerá de cada situación, pero hemos de adaptar la práctica a las circunstancias que muestra la realidad. Hemos de analizar cuidadosamente la mejor estrategia a seguir en cada momento. Si no, en mi humilde opinión, no avanzamos.

 


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